Estas ganas de llorar que nunca cuento son mi estado común,
mi gran polis.
Quisiera tener la piel tan gruesa como un hipopótamo para que así tus estacas no se clavaran tan a fondo.
Vivir en África y buscar el Origen.
Comer helado de chocolate de cierta cadena de supermercados hasta el fin de mis días y no engordar.
También quisiera mirar a cámara, para que vieses a mis ojos señalar la cámara oculta. Decir que todo había sido una broma, reírnos un rato y seguir por... ¿dónde íbamos?
Al final todo lo que quiero es imposible
por eso escribo.
En mi corazón todo es tan vivo como posible.