es mi rastro de cenizas
ya te he contado mil y una
la de veces que reviví
ahora me ves esta cara de muerta
pero espérate y verás
mi ovillo aún está entero
las Parcas ya me avisarán
estoy bajando del cielo
regreso a la Tierra
soy el ojo del huracán.
Mi rastro de cenizas son las veces que toqué el fondo
no quise mirarme en ningún espejo
ni hablar con nadie
e inventé una atmósfera en la que nadie supiera
en qué idioma estaba hablando,
mi propio esperanto.
Mi rastro de cenizas son todos los fénix que hice venir para matarlos después,
cuando todos los fénix son yo.
El ego a ningunos pies.
La neblina que ves detrás de mí
son los rastros de muerte que convertí en vida,
la forma que tiene el pasado de obligarme a seguir
porque si miro atrás,
sólo hay ceniza.