Es sorprendente cómo las circunstancias
pueden mandar a la mierda los planes
y que a mi me dé igual.
Puestos a ser justos, no me da igual.
Pero yo que sé,
darme cuenta de que el mundo no se va a terminar
haga
o no haga
lo que haga,
es siempre un empujón
para no venirme atrás.
Aquí se cae quien lo decide,
no quien tropieza.