Se rompió una ventana en mil trozos
y todavía ando buscando un pegamento superfuerte
que la recomponga.
Supongo que hay uniones que me niego a deshacer.
Me sentía triste y no lloré hasta pasados tres días.
La excusa de las hormonas ya no es válida.
Hay un estado de desesperanza que se ha colado en mi centro
y ha matado a mis mariposas
y no entiende que no siempre se puede volver.
Creo que confundí empezar de nuevo
con volver a donde me había prometido no retornar.
Pero esta tos no consigue acabar conmigo
y yo tampoco estoy segura de querer acabar.
Acabar qué, hasta cuándo, por qué.
Si hay un nido en mi cabeza donde los pájaros ya han salido del cascarón y se han ido volando,
pero me han dejado todas las ramas, y no consigo saber donde está el inicio de todo este lío.
En mi cabeza supongo
aunque lo sienta mucho más abajo.
Me duelen las raíces.