Estoy haciendo lo que no me corresponde:
esperar por si escribes
desear que me escribas
decirle al Universo que te recuerde que me tienes que escribir
aunque los dos sepamos que no te responderé
así me muera de ganas
(que no me muero)
así te maten las ganas
(que tampoco te matan).
Por eso no vas a escribirme.
Me duele más no poder perdonarte
que a ti asumir que eres imperdonable.
Me estoy asumiendo.