Puedes alzar la voz todo lo que quieras
desahógate
dentro de dos suspiros no volverás a verme.
Cada insulto salido de tu boca es un reflejo de lo que eres.
Sigue gritando que yo sigo sin oír nada.
No tengo oídos para lo que carece de valor.
En mi silencio he construido un muro inquebrantable entre tú y yo.
Me equivoqué de lugar pero he aprendido a rectificar.