que son sólo mías
nacidas de cada vez
que alguien
decidió dejarme
porque
era más hermoso
verme volar
que verme caminar.
En vuestra ofrenda a mi vuelo
y en vuestro miedo a cortar mis alas
os digo:
Nadie se arranca una extremidad por amor.
Eso es demencia.
Si no sabías volar, te habría enseñado cómo.